sábado, 22 de junio de 2019

Doña Primavera



Doña Primavera

Doña Primavera
viste que es primor,
viste en limonero
y en naranjo en flor.

Lleva por sandalias
unas anchas hojas,
y por caravanas
unas fucsias rojas.

Salid a encontrarla
por esos caminos.
¡Va loca de soles
y loca de trinos!

Doña Primavera
de aliento fecundo,
se ríe de todas
las penas del mundo…

No cree al que le hable
de las vidas ruines.
¿Cómo va a toparlas
entre los jazmines?

¿Cómo va a encontralas
junto de las fuentes
de espejos dorados
y cantos ardientes?

De la tierra enferma
en las pardas grietas,
enciende rosales
de rojas piruetas.

Pone sus encajes,
prende sus verduras,
en la piedra triste
de las sepulturas…

Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
derramemos rosas:

Rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño,
y de exultación.

Gabriela Mistral

viernes, 14 de junio de 2019

Papel Sobrante

Papel Sobrante


No gastaré papel en lo que ya sabemos:
“Madre, te quiero”
o “Tus ojos son como el cielo”
ya se han escrito siglos de mieles en tu boca
ya sabemos que tu pelo aúlla como los lobos
de tu sacrificio horizontal
de tus instintos animales y exaltados
Porque ¿Cómo explicar este sentimiento enmarañado?

Que mientras tú me cuentas que la vecina soltera va por el tercer hijo
que el borracho de la esquina chocó el carro
y que en el mercado todo está más caro
yo te miro y te amo en silencio
¿Cómo decirte lo hermosa que eres?
¡Cómo brilla tu fecundidad mundana!
Tu ira primitiva cuando me gritas
Tu barro destilado cuando me tocas
eres todas las luces y todas las casas
¿Cómo describir la inmensidad de tu eje?

Y mientras te miras en el espejo
buscando tu juventud perdida
quejándote porque no encuentras tus ayeres
yo pienso: “Eres tan hermosa”
El dios loco y malvado que nos gobierna
te cincela con furia cada día
pero tú sales victoriosa de aquel ataque
como un ángel imposible
Cada vez que trata de acabarte con una arruga violenta,
una cana escandalosa, una mancha extraña,
cada vez que trata de hacer flotar tu carne entre abismos oscuros
tú sales del fuego, aún más hermosa y terrible
como una guerrera cubierta de insignias

¡Cómo resplandeces!
¡Cómo son azules tus ondas diarias!
El universo se hace a un lado para dejarte pasar
cómo eres de infinita en un fragmento
y cómo eres de eterna en este instante

Ana Paulina Soto

domingo, 9 de junio de 2019

Agua sexual

Agua sexual


Rodando a goterones solos,
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones,
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del
alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.

Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,
bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.

Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.

Y entonces hay este sonido:
un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma
en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro al mundo.

y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.

Pablo Neruda

Silencio


Silencio


Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

Octavio Paz

miércoles, 5 de junio de 2019

Te extraño


Te Extraño

Hoy te lloré.

Como juré que no lo haría, lo hice.
Fui de nuevo a ese lugar en el que nos sentabamos antes.
Ahí donde soñábamos despiertos y jurábamos que nuestro amor no acabaría.
Donde juramos que iríamos siempre y llevaríamos a nuestros hijos.
No pude evitar sonreír al recordate.
Una lágrima se resbaló por mi mejilla, llegando a la comisura de mis labios -otro recuerdo-
Cada vez que nos besamos y dijimos un te amo.
Estabas tan feliz y yo me sentía explotar cuando miraba tu rostro...
-Todo era perfecto-
-Era...-
Hoy... Estoy aquí.
Me siento junto a tu ausencia y a estos recuerdos que me observan como burlándose de mi tristeza.
Cada una de mis penas se ha asomado a verme por la orilla de mi mente, ahí donde colapsa mi cordura, recordando que aún te extraño.
Sabiendo que hoy estoy llorando y tengo ganas de un abrazo.
Un abrazo de esos que dijiste que me darías diario y hoy estoy mendigando.
Pero la culpa es mía, por no haberte enamorado tanto.
Todos los días me miraba al espejo e ignoraba esa falta de brillo en mis ojos, esos pocos ánimos por entregarme a ti por completo de nuevo.
Por dejarte partir solamente haciendo gestos hacia adentro, deseando que nada de eso estuviera pasando.

Deberías verme... Nunca he visto humano tan patético que llega a desmoronarse entre pesares que éste mismo ha causado y pudo evitar.
Te extraño... Hoy mis lágrimas me lo recordaron.

No te puedo olvidar.

Catblack

Lesbianas


Lesbianas

Ellas se miran con cierta timidez,
Quieren avanzar pero no se atreven,
Se atreverán a sonreír tal vez…
Pero controlando su ansiedad,
Para no ser acusadas por la sociedad
De estar haciendo lo que no deben.

Quieren saber qué es lo que se siente,
Si es que la sociedad acaso miente
Y no es ningún pecado que se quieran.
No importa lo que de ellas escriban,
Importa que intentándolo vivan
Y hasta que por intentarlo mueran.

Quieren sentir que tienen derecho,
A sentir y decirse cosas muy bellas,
A soltar lo que tienen en el pecho,
A buscar su muy peculiar felicidad…
Quieren tener la mejor oportunidad
De poder amarse mucho entre ellas.

Quieren oír como laten cada segundo
Dos corazones que sí se apasionan
Porque entienden muy bien su mundo,
Con ideales que nunca se venden,
Con miradas que se entienden
…Y para nada se traicionan.

No quieren amarse a escondidas,
Más bien desean decirlo a gritos,
Piden más respeto para sus vidas,
Que no las juzguen por sus pensamientos
Y que sepan todos que sus sentimientos
También pueden ser infinitos.

Quieren tener también el derecho a soñar
Y no avergonzarse nunca de sus sueños,
Atreverse a salir a la calle y proclamar
Que son originales y no copias,
No una mentira de la que alguien se apropia
Ni una verdad de la que todos se creen dueños.

Quieren brillar en su universo personal,
Colocar una por una sus estrellas…
Decir que a nadie le hacen ningún mal,
Que si son condenadas a algo eterno,
Construirán ellas su propio infierno
O tendrán un cielo sólo de ellas.

Les gusta en definitiva ser diferentes
Desde la cabeza hasta los pies…
Y no pasa ni por asomo por sus mentes,
Que alguien deba intervenir entre las dos,
Con el pecado grave de creerse Dios
Y la estúpida pretensión de ser juez.

Espero curarme de ti



Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Jaime Sabines