domingo, 9 de junio de 2019

Silencio


Silencio


Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

Octavio Paz

miércoles, 5 de junio de 2019

Te extraño


Te Extraño

Hoy te lloré.

Como juré que no lo haría, lo hice.
Fui de nuevo a ese lugar en el que nos sentabamos antes.
Ahí donde soñábamos despiertos y jurábamos que nuestro amor no acabaría.
Donde juramos que iríamos siempre y llevaríamos a nuestros hijos.
No pude evitar sonreír al recordate.
Una lágrima se resbaló por mi mejilla, llegando a la comisura de mis labios -otro recuerdo-
Cada vez que nos besamos y dijimos un te amo.
Estabas tan feliz y yo me sentía explotar cuando miraba tu rostro...
-Todo era perfecto-
-Era...-
Hoy... Estoy aquí.
Me siento junto a tu ausencia y a estos recuerdos que me observan como burlándose de mi tristeza.
Cada una de mis penas se ha asomado a verme por la orilla de mi mente, ahí donde colapsa mi cordura, recordando que aún te extraño.
Sabiendo que hoy estoy llorando y tengo ganas de un abrazo.
Un abrazo de esos que dijiste que me darías diario y hoy estoy mendigando.
Pero la culpa es mía, por no haberte enamorado tanto.
Todos los días me miraba al espejo e ignoraba esa falta de brillo en mis ojos, esos pocos ánimos por entregarme a ti por completo de nuevo.
Por dejarte partir solamente haciendo gestos hacia adentro, deseando que nada de eso estuviera pasando.

Deberías verme... Nunca he visto humano tan patético que llega a desmoronarse entre pesares que éste mismo ha causado y pudo evitar.
Te extraño... Hoy mis lágrimas me lo recordaron.

No te puedo olvidar.

Catblack

Lesbianas


Lesbianas

Ellas se miran con cierta timidez,
Quieren avanzar pero no se atreven,
Se atreverán a sonreír tal vez…
Pero controlando su ansiedad,
Para no ser acusadas por la sociedad
De estar haciendo lo que no deben.

Quieren saber qué es lo que se siente,
Si es que la sociedad acaso miente
Y no es ningún pecado que se quieran.
No importa lo que de ellas escriban,
Importa que intentándolo vivan
Y hasta que por intentarlo mueran.

Quieren sentir que tienen derecho,
A sentir y decirse cosas muy bellas,
A soltar lo que tienen en el pecho,
A buscar su muy peculiar felicidad…
Quieren tener la mejor oportunidad
De poder amarse mucho entre ellas.

Quieren oír como laten cada segundo
Dos corazones que sí se apasionan
Porque entienden muy bien su mundo,
Con ideales que nunca se venden,
Con miradas que se entienden
…Y para nada se traicionan.

No quieren amarse a escondidas,
Más bien desean decirlo a gritos,
Piden más respeto para sus vidas,
Que no las juzguen por sus pensamientos
Y que sepan todos que sus sentimientos
También pueden ser infinitos.

Quieren tener también el derecho a soñar
Y no avergonzarse nunca de sus sueños,
Atreverse a salir a la calle y proclamar
Que son originales y no copias,
No una mentira de la que alguien se apropia
Ni una verdad de la que todos se creen dueños.

Quieren brillar en su universo personal,
Colocar una por una sus estrellas…
Decir que a nadie le hacen ningún mal,
Que si son condenadas a algo eterno,
Construirán ellas su propio infierno
O tendrán un cielo sólo de ellas.

Les gusta en definitiva ser diferentes
Desde la cabeza hasta los pies…
Y no pasa ni por asomo por sus mentes,
Que alguien deba intervenir entre las dos,
Con el pecado grave de creerse Dios
Y la estúpida pretensión de ser juez.

Espero curarme de ti



Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Jaime Sabines

miércoles, 29 de mayo de 2019

Hagamos un trato.


Hagamos un trato

Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted

es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

Mario Benedetti

martes, 28 de mayo de 2019

Ausencia


Ausencia

Son extraños los colores y formas de tu ausencia
A veces se ve negra, gris, multicolor, roja, blanca y dorada
En la negra noche llega furtiva agarra mi sexo y lo devora
En los días grises se pone su traje de nostalgia
En los de arcoíris, baila el son del recuerdo alegre
Voluble de tonos y formas como tú
Sin decirme nada llora y se pone en luto
Y en el rojo atardecer le invaden los recuerdos
Toma también lo blanco de tu piel y desea ser tocada
Y sueña permanente el dorado día del reencuentro

Martín Klimek

miércoles, 22 de mayo de 2019

Oda a tu senos


Oda a tus senos

Son tus senos dos frutas ya maduras
un éxtasis de amor sobre mis labios
fuentes que manan delicias y dulzuras
como capullos de rosa perfumados

Son tus senos, manantial que siempre brota
claros de luna posados en mi almohada
con la tenue tersura de su piel suave
en la tibieza de una noche que me embriaga

Son tus senos melodías no escuchadas
envidia de las diosas y las hadas
que tiemblan en mis manos al tocarlos
mientras llenan de placeres toda mi alma

Son tus senos rosicleres de alborada
terciopelo de crepúsculos alados
miel sobre mis labios derretida
mariposas volando hacia un ocaso

Son tus senos arroyos cristalinos
por donde serena y mansa corre el agua
un oasis de paz para el guerrero
que después de la lucha encuentra calma

Déjame beber en la fresca fuente de tus senos
la suave esencia de un amor que no se acaba

Pepe Arias

domingo, 19 de mayo de 2019

He Construido un Jardín

He Construido un Jardín

He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda, pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos
dejarse ir para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.

Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.

Imagina

Imagina

Imagina que estás despierta y sin rasguños.
Imagina que es domingo y eres feliz
y la calle es blanca para que vueles hacia un lugar soñado.
Imagínate feliz en playas sin gasolina,
ni lunes acorralados, imagínate
conduciendo sin preguntas.

Entonces corres a sus brazos y los dos se perdonan,
como si os pareciera una historia narrada en tercera persona,
por irreal y por bella.
Imagina que os dais cuenta
de que intentar llevar la razón te quita la paz.

E imagínate que hacéis el amor en cualquier parque
porque la vida así lo pide
y queda a cien metros la casa
y eso es demasiado esperar.
Y ya puestos a elegir
imagina que ese tipo soy yo
que esta página es mi mano
que estas letras son mi voz bajando por tu cuello.
Imagina también que somos otros
porque nos tocamos y todo cambia
y que todo aquel dolor era solo
la antesala de esta vida nueva.

Tal vez así podamos volver a estar juntos
en algún otro lugar y no solo en este poema.

Marwan

Amor de Tarde


Amor de Tarde

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.

Mario Benedetti